jueves, 27 de mayo de 2010

MIS PATAS CREEN QUE SOY UN HUEVON


Era época universitaria: chacota al por mayor, chaplines pendencieros y bastante correa para no ser agarrado de punto o bueno con correa o sin ella, igual te jodían hasta que te daba chucaque. Con la ambientación del caso paso a relatar el ¿feliz episodio? donde nació aquel apelativo, íntimo por lo demás, me refiero a grupal, por el cual me conocerían los muchachos que integraban mi círculo de amigos ruizgalinos. (de la Pedro pe).


Estábamos reunidos en la casa de nuestra compañera Laura, bautizada como Moco e' pavo. Se trataba de un trabajo del curso de televisión, me refrescaron la memoria mis amigos en una reunión reciente. Entonces nos hallabamos en los trances de crear un programa de televisión, seguramente, o de ponerle nombre. Por lo demás eso de colocarle nombre a una creación colectiva es harto fregado.


Bueno, entonces me debo de haber parado para ir al baño y cuando regrese me senté muy suelto de huesos o muy suelto de huevos en el mueble, porque luego de un breve silencio dije lo siguiente:


- Muchachos - ellos pensaron que una idea iba a aportar, que algo rescatable iba a decir - oigan a ustedes no les ha pasado que cuando se sientan se machucan una bola?? Esta pregunta fue acompañada de un gesto de dolor, medio apañado, porque era eso lo que me acababa de pasar.


Lo que siguió fue un ejercicio, que luego me confesaron mis amigos, para ver si ellos podían ejecutar semejante proeza. Y ahí estaban ellos tratando, disimulando claro, de apretujar sus ovoides testiculares, cosa que, me contaron ellos, no lograron.


Acto seguido ingreso Laura, la anfitriona, y pregunto a los chicos el motivo de sus caras, la razón de su extrañeza, a lo que vino el relato pequeño de lo acontecido. Entonces en un acto de completa picardía, de mera criollada, mi compañera soltó lo que se iba a convertir en mi nuevo mote:


- El chato es bolón!!! - y la carcajada fue general. Y ahi estaba señores en una frase, lo que, en materia de apodos había sido y en lo que ahora me convertía. Y desde ahí bolón fue mi apelativo pero sólo,como dije, para la "pandilla" de la que era integrante.


Ahora tras varios años de acabar la universidad la "leyenda" acerca de mis colgajos favorecidos se mantiene y es por eso que digo que mis patas creen que soy un huevón, un bolón, un "pelotón".


La verdad sea dicha no creo que lo sea, pero es cierto lo que me pasó en esa ocasión. Por otro lado puede ser que también crean que soy un huevón en el otro sentido, en el más común y cotidiano y estarían en todo su derecho supongo. Bueno acabo esta entrada a pocos minutos de cumplir 30 años, me demore un poco en acabarla pero aquí esta. Hasta la próxima òn.

jueves, 20 de mayo de 2010

manotazos de poetastro - parte 2


AMARILLA


Ven, ven recoge mi mariposa

Murió ayer en mi ventana

Buscando una melodía nueva

Eso es lo que pasa con las cosas acabadas

Un poco de culpa siempre hay que tener

Vino a mi ventana y está vez estaba cerrada

Y ya vienen sus hermanas al funeral

Pero grande es la sorpresa

Cuando la voy a embalsamar

Y es que ella ya estaba dentro

¿Cuándo paso, cómo paso?

Solo tú lo sabes

Y estoy muy seguro qué jamás me lo dirás


(...)


ARCANO

Frío frío corazón

Calle desierta

Pasos lentos

Procesión universal

¿Sabes de qué estamos sufriendo no?

Es tan evidente que ayer salió en las noticias

Cómo hago para llegar

Al cruce de caminos

Ese antes y después

Ese saber algo que tú no sabes

manotazos de poetastro - parte 1


EL INQUILINO


quiero mudarme

al cuarto de tu vida, en el centro

¿quieres ver colgados

mis defectos

en el cordel de los días,

expuestos?

si me das las llaves

de tu puerta latente

las llevare en el bolsillo

junto a mi moneda china


quiero alquilar

tus habitaciones

con vista a la luna

incluidos agua y luz

esa agua de tus besos

esa luz que pagare a fin de mes


seguro otros han venido ya

a ver tus ambientes

y prometen ser puntuales

en el depósitode sus emociones


y yo? … yo sólo propongo

quitar las telarañas del pasado

y bajar el volumen a calamaro

cuando duermas


me pregunto si quieres

un inquilino que a veces

se atrasa con las palabras bonitas

pero que se da cuenta

cuando el callejón esta sucio

y pide disculpas como niño de tres

viernes, 23 de abril de 2010

EL ESPECTRO

Tiene los pómulos totalmente hundidos y un bigote que caricaturiza su rostro pero eso no le quita nada al aire lejano y misterioso que lo envuelve. Flaco como una flecha con la mirada nunca fija, tratando de no entablar ningún vínculo.

Si alguna vez te lo topas de inmediato vas a reparar en ese absurdo bloque de yeso de hospital que hace colgar, no sé como, de su gorra, atrás en su nuca. Es como una coraza pequeña sólo para protegerle el cerebelo.



Una vez me quede poco más que intrigado, al notar que en su espalda, por dentro de la polera roja que usaba, había una gran protuberancia, una joroba inexplicable. Deformidad que en los siguientes días desapareció.



Es inquietante no saber qué hace. A veces me lo encuentro por el paradero, indeciso, como si se estuviera arrepintiendo de ir a un lugar, como si de pronto se acordará de que no lo van a recibir o, peor aún, de que no tiene a donde ir.



Su cara es un verdadero ejercicio logrado de inexpresión. Lo que si es seguro es que las sonrisas no visitan sus carrillos desde hace mucho. Esta ausente, ido, pero totalmente cuerdo. Y es que sólo esa pequeña chispa de la lucidez es lo que le queda en los ojos.


Cuando paso por su lado trato de no quedarme mirándolo como un apestado, porque siento que es lo único que puedo hacer por él. ¿Está enfermo?, todo parece indicar que si pero, ¿qué enfermedad tiene? ¿qué lo aqueja?


Creo que vive solo. Al menos nunca lo veo acompañado. Es alto, larguirucho más bien, 38 años supongo.
Su apariencia espectral se me antoja como el resumen de todas las penas y angustias de la gente que vive por acá, es como si las absorbiera y por eso no se puede ir, porque es su tarea, su lucha, su condena.

martes, 13 de abril de 2010

Y QUÉ ME CUENTAS???

Le das anticlick a tu icono verdecito, inactivo hasta hace unos momentos. Abrir Messenger. Colocas tu dirección y digitas tu contraseña que, para mi caso, es el nombre en diminutivo de uno de mis mejores amigos de la infancia. No intentes adivinarlo que ya varios lo han hecho, además nadie asegura que este diciendo la verdad.

Todo va bien con los saludos ( ola, hola, hi, hello, habla, ala) y recíprocos "cómo estás". Luego viene un par de preguntillas más como "en qué andas ??" o "qué haces?" para después de una breve pausa se suelte la fracesita que titula esta entrada: Y qué me cuentas??

Y qué me cuentas?? Unión de palabras totalmente lapidaria. Pregunta malhadada que trunca la fluidez del "chateo".

Te explico mis razones: cuando alguien te enrostra esto para mi quiere decir que mucho futuro no tiene esa "conversa", porque la otra persona pues ya esta aburrida y necesita que tú le alegres el momento con alguna jocosa anécdota tuya, por lo menos.

"Y qué me cuentas??" Pero que te puedo contar que te interese, la verdad me dejan en un estado de sumo compromiso cuando de buenas a primera me lanzan este dardo que implica demasiada responsabilidad, por lo menos así lo tomo yo.
Además nadie nos dijo que al entrar al chat nos convertiríamos en bufones virtuales con la tarea de entretener con nuestras historias a nuestros desganados contactos, ¿alguien firmo un contrato con esta cláusula?

Lo que he hecho, las veces que he leído esto luego de la barrita naranja parpadeante, es abandonar esa conversación. Y es que, como de seguro pasa contigo, mis personas allegadas, mis confidentes no necesitan hacerme esta pregunta porque ellas están al tanto de mi bitácora, con sus altos y bajos, mis buenas acciones y las que no lo son tanto. Por lo menos yo tengo una confidente y claro ella nunca me pregunta "y qué me cuentas??".

Con la idea clara, esta entrada marca un amago de regreso a estas lides con los espacios en blanco y el reto de llenarlos de párrafos aceptables, digeribles.

jueves, 24 de septiembre de 2009

COFRADÍA GUATITA

Ya bordeo las tres décadas y antes tenía muy clara la idea de que cuando llegara a esta edad no iba a permitir, de ninguna manera, que me creciera la panza, claro!!, ni por asomo me iba a dar la licencia de exhibir una prominente guata chelera como de las que siempre renegaba y rajaba cuando las veía en mis congéneres descuidados.

Y es que todavía puedo recordar cuando, en vacaciones de la universidad, me sometía a disciplinadas rutinas de ejercicios en la casa de mi abuela. Todo empezaba con un trote sostenido desde el Colegio Militar Elías Aguirre hasta el malecón de Pimentel. Para luego, de manera casi sádica, sudar a litros con mis planchitas, canguros y abdominales.

Aún recuerdo como con una pesa recontra casera, reventaba las venas de mis, en esos días, “marcaditos” brazos. Ah!! me viene la nostalgia por cosas provechosas o buenas que hice alguna vez. Aunque por ahí le leí a alguien , creo que a Bryce, exponer su idea de que eso de ejercitarse es una reverenda perdida de tiempo porque, después de todo, todos nos pudriremos, musculitos más, musculitos menos.
Resulta que desde que tengo dos trabajos, más las responsabilidades propias de un varón comprometido y con prole, y no usare la clásica "no tengo tiempo", lo cierto es que no separo un tiempo parar jugarme una pichanguita por lo menos. Tanto así que si me animo a jugar otra vez tendría que llevar mi pelota para que me acepten, porque si la práctica hace al maestro, la falta de la misma hace al...?

Y ahora sin proponérmelo,y bueno para ser más sinceros por la simple dejadez, cada mañana me doy con el infeliz resultado de tanta desidia y es que frente al espejo empiezo a notar como va tomando forma la redonda protuberancia. En este caso estamos hablando de la clásica “panza de rata”. Aquella guata que aún puedes ocultar bajo la ropa, pero que expuesta, descaradamente, da fe del más vil sedentarismo.
En el canal somos 7 varones ( eramos 8, uno se fue a Lima), la edad promedio debe ser 29 y todos tienen membresía en el club de muchachones panzones, todos, ninguno se salva. Todos ocultamos debajo de nuestros polos o camisas aquella señal inequívoca de que mucho gym o footing, en nuestras rutinas diarias, no hay.

Que me queda a asumirlo pues, ya estoy dentro de la cofradía guatita. Y hace mucho frío por las mañanas como para salir a correr, por lo menos en está época del año ( en realidad me levanto a las 6 para leer). Se me ocurre que la solución sería que uno de mis contemporáneos me animara a hacer algo para disminuir la flacidez de nuestras barrigas pero al igual que yo ellos también estarán esperando lo mismo, así que zanjamos este tema con aquella frase que me cae a pelo o a panza: si no puedes con ellos, úneteles.

jueves, 10 de septiembre de 2009

PARAJE CÓSMICO






Tres y media de la mañana. Llegamos a Pedro Ruiz. Como siempre con los pies a punto de explotar cuando viajo. Bajamos del bus, somnolientos claro, y lo que quedaba era que alguien nos estuviera esperando para llevarnos hacia San Pablo de Valera. Pero nadie, nadie preguntaba por dos tristes periodistas que llegaban a conocer las cataratas de Gocta.

Lo peor del frío de la madrugada es que por más cosas que hagas no te lo puedes sacar de las piernas que se te congelan como dos pescados en la más infernal nevera. Con Salvador, el camarógrafo, que de seguro ya se había acordado hasta de mi bisabuelita, pues yo había hecho las coordinaciones, con él decía acordamos tomarnos un café salvador, que acompañados con dos sanguches "de estofado, joven" hizo que olvidáramos por un rato que estábamos literalmente botados en la carretera.

"Vamos a Chachapoyas, won", me decía mi compañero. La idea era, más que tentadora, razonable, porque ya nos iban a dar las 7 de la mañana y nada, nada de la camioneta que nos iba a recoger.

Lo que pasaba era que yo estaba "emperrado" con el objetivo de llegar hasta las benditas cataratas. "Oe mejor vamos por nuestra cuenta", sugerí; eran las 7:30 a.m. de un sábado, hasta ese momento, bien fregado.

Estábamos ya subidos en la station wagon que nos llevaría por 5 lucas hasta el pueblo, cuando en eso el chofer recibe una llamada y providencial nos pregunta: ¿ustedes son los periodistas que vienen de Chiclayo no?

Y nos llevo hasta el pueblo. Luego de un rato de presentaciones y el respectivo desayuno ya nos hallábamos en camino. Ilusos iniciamos el recorrido con Román, nuestro guía. No pasaron ni cinco minutos y ya sentíamos la pegada en nuestro pulmones saturados de smog.

Pero la verdad siempre me ha gustado caminar y sólo caminar y caminar... claro que con el paisaje que se nos presentaba era muchísimo mejor que mis lateadas por la cada vez menos amistosa ciudad donde vivo.

El silencio es en verdad el mejor acompañante en este clase de caminatas, donde de manera casi involuntaria, solamente piensas en el más grandioso vacío, en nada pues. Descanso mental sobre trajín físico. Como un ejercicio purificante para el espíritu. Eso buscaba. Eso logre.

Estar dentro de esa cúpula verde formada por los árboles era como ingresar a un santuario, donde obviamente nosotros eramos los impíos. Los parajes inolvidables. El cielo simplemente cósmico, esa es la única palabra que cabe, cósmico.

Y si,bueno, son 771 metros de caída de agua pero más, muchos más, por supuesto, de libertad y belleza para el alma.