jueves, 27 de mayo de 2010
MIS PATAS CREEN QUE SOY UN HUEVON
jueves, 20 de mayo de 2010
manotazos de poetastro - parte 2

Murió ayer en mi ventana
Buscando una melodía nueva
Eso es lo que pasa con las cosas acabadas
Un poco de culpa siempre hay que tener
Vino a mi ventana y está vez estaba cerrada
Y ya vienen sus hermanas al funeral
Pero grande es la sorpresa
Cuando la voy a embalsamar
Y es que ella ya estaba dentro
¿Cuándo paso, cómo paso?
Solo tú lo sabes
Y estoy muy seguro qué jamás me lo dirás
Frío frío corazón
Calle desierta
Pasos lentos
Procesión universal
¿Sabes de qué estamos sufriendo no?
Es tan evidente que ayer salió en las noticias
Cómo hago para llegar
Al cruce de caminos
Ese antes y después
Ese saber algo que tú no sabes
manotazos de poetastro - parte 1
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viernes, 23 de abril de 2010
EL ESPECTRO
Tiene los pómulos totalmente hundidos y un bigote que caricaturiza su rostro pero eso no le quita nada al aire lejano y misterioso que lo envuelve. Flaco como una flecha con la mirada nunca fija, tratando de no entablar ningún vínculo.martes, 13 de abril de 2010
Y QUÉ ME CUENTAS???
Todo va bien con los saludos ( ola, hola, hi, hello, habla, ala) y recíprocos "cómo estás". Luego viene un par de preguntillas más como "en qué andas ??" o "qué haces?" para después de una breve pausa se suelte la fracesita que titula esta entrada: Y qué me cuentas??
Y qué me cuentas?? Unión de palabras totalmente lapidaria. Pregunta malhadada que trunca la fluidez del "chateo".
Te explico mis razones: cuando alguien te enrostra esto para mi quiere decir que mucho futuro no tiene esa "conversa", porque la otra persona pues ya esta aburrida y necesita que tú le alegres el momento con alguna jocosa anécdota tuya, por lo menos.
jueves, 24 de septiembre de 2009
COFRADÍA GUATITA
Ya bordeo las tres décadas y antes tenía muy clara la idea de que cuando llegara a esta edad no iba a permitir, de ninguna manera, que me creciera la panza, claro!!, ni por asomo me iba a dar la licencia de exhibir una prominente guata chelera como de las que siempre renegaba y rajaba cuando las veía en mis congéneres descuidados.Y es que todavía puedo recordar cuando, en vacaciones de la universidad, me sometía a disciplinadas rutinas de ejercicios en la casa de mi abuela. Todo empezaba con un trote sostenido desde el Colegio Militar Elías Aguirre hasta el malecón de Pimentel. Para luego, de manera casi sádica, sudar a litros con mis planchitas, canguros y abdominales.
Aún recuerdo como con una pesa recontra casera, reventaba las venas de mis, en esos días, “marcaditos” brazos. Ah!! me viene la nostalgia por cosas provechosas o buenas que hice alguna vez. Aunque por ahí le leí a alguien , creo que a Bryce, exponer su idea de que eso de ejercitarse es una reverenda perdida de tiempo porque, después de todo, todos nos pudriremos, musculitos más, musculitos menos.
Y ahora sin proponérmelo,y bueno para ser más sinceros por la simple dejadez, cada mañana me doy con el infeliz resultado de tanta desidia y es que frente al espejo empiezo a notar como va tomando forma la redonda protuberancia. En este caso estamos hablando de la clásica “panza de rata”. Aquella guata que aún puedes ocultar bajo la ropa, pero que expuesta, descaradamente, da fe del más vil sedentarismo.
Que me queda a asumirlo pues, ya estoy dentro de la cofradía guatita. Y hace mucho frío por las mañanas como para salir a correr, por lo menos en está época del año ( en realidad me levanto a las 6 para leer). Se me ocurre que la solución sería que uno de mis contemporáneos me animara a hacer algo para disminuir la flacidez de nuestras barrigas pero al igual que yo ellos también estarán esperando lo mismo, así que zanjamos este tema con aquella frase que me cae a pelo o a panza: si no puedes con ellos, úneteles.
jueves, 10 de septiembre de 2009
PARAJE CÓSMICO


Lo peor del frío de la madrugada es que por más cosas que hagas no te lo puedes sacar de las piernas que se te congelan como dos pescados en la más infernal nevera. Con Salvador, el camarógrafo, que de seguro ya se había acordado hasta de mi bisabuelita, pues yo había hecho las coordinaciones, con él decía acordamos tomarnos un café salvador, que acompañados con dos sanguches "de estofado, joven" hizo que olvidáramos por un rato que estábamos literalmente botados en la carretera.
"Vamos a Chachapoyas, won", me decía mi compañero. La idea era, más que tentadora, razonable, porque ya nos iban a dar las 7 de la mañana y nada, nada de la camioneta que nos iba a recoger.
Lo que pasaba era que yo estaba "emperrado" con el objetivo de llegar hasta las benditas cataratas. "Oe mejor vamos por nuestra cuenta", sugerí; eran las 7:30 a.m. de un sábado, hasta ese momento, bien fregado.
Estábamos ya subidos en la station wagon que nos llevaría por 5 lucas hasta el pueblo, cuando en eso el chofer recibe una llamada y providencial nos pregunta: ¿ustedes son los periodistas que vienen de Chiclayo no?
Y nos llevo hasta el pueblo. Luego de un rato de presentaciones y el respectivo desayuno ya nos hallábamos en camino. Ilusos iniciamos el recorrido con Román, nuestro guía. No pasaron ni cinco minutos y ya sentíamos la pegada en nuestro pulmones saturados de smog.
Pero la verdad siempre me ha gustado caminar y sólo caminar y caminar... claro que con el paisaje que se nos presentaba era muchísimo mejor que mis lateadas por la cada vez menos amistosa ciudad donde vivo.
El silencio es en verdad el mejor acompañante en este clase de caminatas, donde de manera casi involuntaria, solamente piensas en el más grandioso vacío, en nada pues. Descanso mental sobre trajín físico. Como un ejercicio purificante para el espíritu. Eso buscaba. Eso logre.
Estar dentro de esa cúpula verde formada por los árboles era como ingresar a un santuario, donde obviamente nosotros eramos los impíos. Los parajes inolvidables. El cielo simplemente cósmico, esa es la única palabra que cabe, cósmico.
Y si,bueno, son 771 metros de caída de agua pero más, muchos más, por supuesto, de libertad y belleza para el alma.
